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Por Aída Quintero Dip

Santiago de Cuba, 19 dic.— Las santiagueras Estrella, María Esther y Magaly abrazaron el magisterio desde las aulas de la Escuela Normal Para Maestros de Oriente en la década del 50, alfabetizaron y se convirtieron en pilares en los logros de la educación cubana, por lo que hoy festejan con orgullo.

Ellas se reencontraron hace pocos días con un grupo de unas 120 normalistas para celebrar el centenario de una institución que formó buenos maestros y buenos revolucionarios, y también el aniversario 55 de la Campaña de Alfabetización, de la que fueron protagonistas.

Para Estrella Camacho Ruiz la tradición del magisterio santiaguero se asienta en dos pilares básicos: su rico legado y la consagración de sus trabajadores, para elevar la calidad del proceso docente-educativo como característica consustancial a tan prioritario sector.

Maestra de primaria vinculada por 40 años a esa rama, tiene argumentos de peso para expresar que esa legión de pedagogos puso su granito de arena con ímpetu para que la Educación cubana siga siendo una conquista esencial de la Revolución.

María Esther Aldana Puig, de la última promoción de la Escuela Normal, maestra de sexto grado por muchos años y colaboradora del Movimiento 26 de Julio, siente pasión por la profesión que eligió un día con el sagrado compromiso de forjar a las nuevas generaciones en el sentido de utilidad a la nación.

Todavía recuerda cuando iba con su papá, Rafael Aldana, chofer de ómnibus Santiago-Habana, al poblado de El Cristo, en trajines de la lucha clandestina  en su condición de joven acompañante para evitar sospecha de los guardias de la dictadura de Fulgencio Batista.

La historia de Magaly Hung González no difiere de la de sus colegas, graduada de maestra normalista en 1958, combatiente clandestina y trabajadora del Sierra Maestra, considera su participación en la Campaña de Alfabetización como uno de los pasos más importantes que dio en su vida.

Ayudé a forjar la obra que tenemos hoy en el campo educacional, pues la llama que encendimos en 1961 prendió fuerte para acabar con la ignorancia  y hacer de este pueblo un país de hombres y mujeres cultos, que es decir libres, como decía José Martí, destaca con satisfacción..

Ellas siguieron el legado de patriotas y maestros nacidos en esta tierra que enaltecieron las aulas primero, y luego los claustros como Juan Bautista Sagarra Blez, Desiderio Fajardo Ortiz, Francisco Ibarra Martínez, Leocadia Araújo (Cayita), Frank País García, María Caridad Rodríguez Guibert y José Antonio Portuondo Valdor.

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