José Martí, alma de la patria


Tomado de Cubaeduca

junews_horacio-2376531e073ac434a76e7c6b657cd0f0Con su oratoria vibrante y culta, Horacio Díaz Pendás siempre sorprende. Es José Martí la figura recurrente, el ser casi misterioso, la certeza de una “herencia viva, pujante y aleccionadora”. Según el profesor y estudioso de su obra, Martí no es pasado, no pertenece a un sitio o a otro. No es leyenda, es presente y futuro; genuino visionario, cuya muerte no hizo otra cosa que realzar su pensamiento y catalizar su inmortalidad.

Para él, hablar de Martí es compromiso, deber, enseñanza. De ahí que una y otra vez nos traiga hasta la actualidad a ese gran patriota cubano, universal a todas luces, que enfrentó dificultades de todo tipo en pos de la verdadera independencia de su patria. Hoy, cuando los desafíos de la lucha ideológica tienden a intensificarse, y son visibles las tendencias del desmontaje de la historia con las sutiles invitaciones al olvido y a la vuelta de páginas, Horacio prefiere partir del principio de que solo la cultura salva. “Martí nos entrega claves para entender problemas que ahora tienen una gran historicidad.

Fue el hombre que mejor conoció con sus luces y sus sombras a los Estados Unidos, destacó lo mejor de ese pueblo y también criticó, con mucha precisión, las intenciones de los círculos de poder de aquel país de apoderarse de Cuba e impedir su independencia. Ahí están sus escritos, algunos de ellos seleccionados magistralmente por Cintio Vitier en los Cuadernos Martianos.“Vivimos tiempos en que todos los que de alguna forma están comprometidos con su patria —de manera particular el magisterio cubano— necesitan armas para la batalla, las que se encuentran en la cultura y en el estudio de sus textos, porque transformar pensamientos, puntos de vista, incluso mentalidades, son de los grandes retos que asume la labor cultural. “Ganar la guerra a pensamiento, como el propio Martí exhortó, no puede ser a través de consignas, planteamientos epidérmicos, campañas coyunturales, que parecen siempre lo más fácil y lo más socorrido, pero a la larga resultan efímeras.

“La historia de Cuba es la de un enfrentamiento luminoso a la adversidad y por eso el pensamiento del Maestro se enrumba en esta dirección en el mejor español que se puede leer en la escuela, con la mejor utilización de matices, con el ejemplo impecable de no ver nunca en blanco y negro las cosas. “José Martí es una posibilidad extraordinaria de curarnos de esquematismos, maniqueísmos, que muchas veces nos acompañan por querer simplificar las cosas y decir rápido lo que lleva mucho tiempo de explicación”. Sin embargo, profesor, los estudiantes leen poco y muchas veces ocurre lo mismo con los docentes. Hay maestros que no hablan de Martí en las aulas… A él no se puede ir por disposiciones administrativas ni directivas. Martí es un delicado asunto que tiene que ver con el corazón, con el alma de la patria, con lo más profundo de nuestros sentimientos.

Entonces de lo que se trata es de llegar a más educadores con el estudio de su obra, con las explicaciones que inviten a investigarlo y seguirlo en sus pasos. Quien no lee a Martí necesita — probablemente— alguna voz que lo atraiga a la lectura y eso tiene mucho que ver con la motivación que sepamos despertar en quienes nos escuchan. Ello no es una tarea fácil, sino escabrosa; significa luchar algunas veces contra la indiferencia de algunos, la banalidad de otros, la tendencia superficial de que no hay que leer. Lo que ocurre es que toda persona con convicciones, que crea en lo que hace, no se puede cansar nunca. De eso se trata, de ir ganando cada vez más adeptos para leerlo. Debemos seguir fomentando ideas, argumentos, razones, que pongan al hombre frente a su emancipación. Esa es la batalla histórica de Cuba y del magisterio, y las claves están en esa figura universal, heredero de Varela, de Luz y Caballero, de Céspedes, Agramonte, de quienes hicieron de la independencia la razón de ser de sus vidas, con virtudes y defectos, con reveses y victorias, pues estamos hablando de seres humanos, no de criaturas sobrenaturales.

Por ejemplo, las sesiones de preparación de maestros y profesores pueden ser un escenario ideal para fomentar el hábito, a partir de títulos que son muy entrañables. ¿Quién de nosotros no ha hablado del Padre de la Patria, del Generalísimo, de Agramonte o de Maceo?, entonces debemos trabajar de conjunto pensando en qué dijo Martí sobre estos gigantes; pues cuando más tensa era la situación de preparar la Guerra Necesaria, él se aferró a la historia. Pintura de Ernesto García Peña.

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