La historia que no debemos olvidar


Relaciones Cuba-USA: Su verdadero bloqueo (2)

Lo que sucedió en la antesala del establecimiento del bloqueo estadounidense a Cuba no ha sido suficientemente divulgado.

Según Washington el cerco fue establecido el tres de febrero  de 1962, pero tal versión oscila entre lo incompleto y la mentira.

Ese día el entonces presidente John F. Kennedy dictó la resolución 3447 que formalizaba un cerco económico, comercial y financiero en torno al archipiélago cubano.

Pero antes, de manera gradual y sostenida, se habían ido llevando a cabo medidas que en la práctica daban forma a esa política agresiva.

La primera señal tuvo lugar apenas tres semanas después del triunfo insurreccional del primero de enero de 1959.

En el transcurso de una conferencia de prensa realizada en La Habana un periodista mejicano formuló la siguiente pregunta a Fidel Castro:

¿Cuál sería la posición de Cuba ante un posible bloqueo económico alentado desde la Casa Blanca?

“Tomaremos –contestó el dirigente revolucionario- las medidas que las circunstancias demanden”.

Interesante que a solo tres semanas del triunfo de la Revolución cubana, ya el tema del bloqueo estuviese presente en La Habana.

Por aquel entonces los intereses económicos de Estados Unidos no habían sido rozados en Cuba ni con el pétalo de una rosa.

El 19 de octubre de 1960 la jefatura del gobierno estadounidense prohibió casi todas las ventas que tradicionalmente realizaba a Cuba, incluidos, desde tornillos hasta la tecnología para su industria azucarera.

Correspondió al entonces vicepresidente, Richard Nixon, anunciar ese paso con anticipación, y el pretexto lo remitieron aquella vez a la nacionalización de empresas estadounidenses ocurrida diez meses atrás.

 Solo exceptuaron, “por razones humanitarias”, los alimentos y las medicinas, aunque desde 1959 ya trataban de impedir que la isla adquiriese recursos para comprar esos y otros productos.
En febrero de 1960 la Casa Blanca retiró a los inspectores que había situado en Cuba para avalar las frutas y los vegetales destinados a su mercado, por lo que, luego de ejecutar esa medida los que llegaban con insuficiente calidad se perdían totalmente.

Casi al mismo tiempo, el Departamento de Comercio decidió suspender las ventas de helicópteros a La Habana, sin exceptuar los destinados a granjas de producción agrícola.
Desde mayo de aquel año comenzaron a disminuir los barcos mercantes de Estados Unidos que tradicionalmente llegaban a la capital cubana, pues en lugar de arribar cada semana, lo hacían cada 15 días o más.

Así, el frenético ajetreo de Washington para recuperar a su antigua neocolonia caribeña aceleró el proceso revolucionario que surgió allí meses antes.

De ahí que el seis de agosto de 1960, en La Habana Fidel Castro anunció la nacionalización de centrales azucareros, una compañía de electricidad y otra de teléfonos, más empresas petroleras, todo hasta ese momento bajo dominio estadounidense.

A fines de septiembre el Departamento de Estado “recomendó” a los ciudadanos del país “no viajar a Cuba”, tres meses después ya fue necesaria una autorización especial para hacerlo y 39 años más tarde convirtieron la recomendación en ley.

El 13 de octubre de aquel año, la isla nacionalizó, entre otras muchas entidades, los bancos, ingenios azucareros, fábricas textiles, empresas de ferrocarril, molinos arroceros, y tiendas por departamentos.

Así terminaron por sentarse las bases del socialismo en la mayor de las Antillas.
Ciento veinte horas después, el vicepresidente Nixon declaró que la Casa Blanca tomaría medidas contra Cuba a partir del día siguiente.

Así fue, el 19 de octubre el Departamento de Comercio de Estados Unidos prohibió las ventas de gran variedad de mercancías a Cuba y solo dejó al margen de ello, -hasta 1964- los productos medicinales, así como algunos suministros médicos.

Un vocero del Departamento de Estado, Joseph Reap, declaró por aquellos días que la medida de “embargo” sobre las exportaciones a la isla fue comunicada con anterioridad a los cancilleres de otros países “sin pedir opinión y adoptada con carácter unilateral”.

Según el discurso oficial de Estados Unidos, el bloqueo a Cuba se inició el tres de febrero de 1962, pero como demuestra la realidad había empezado con mucha anticipación.

Durante su reciente viaje a La Habana el actual jefe de la Casa Blanca, Barack Obama, insistió una vez más en su idea de que es necesario borrar el pasado y vivir de cara al futuro.

Sin embargo la historia se aferra en no aceptar ese concepto.

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