Etiquetas

,


Tomado del Blog El Heraldo Cubano

Aquellos que rompieron lanzas por el cineasta Juan Carlos Cremata, cuando se le calificó como un huérfano ingrato por desearle la muerte a Fidel Castro, líder cubano que le salvó su vida al enfermar gravemente en Francia, ahora podrán comprender mejor la naturaleza de quien se evidencia como un total anexionista del Gigante de las Siete Leguas, como denominó José Martí a los Estados Unidos.

En una aberrante Carta abierta dirigida al presidente Barack Obama, “el ingrato” lo compara con Santa Claus y hasta le hace fantasiosos pedicremata miamidos, cuando realmente es el Presidente que ha le quitado la vida a miles de seres humanos inocentes, con sus guerras injustificadas.

Obama ha sancionado como ninguno de sus antecesores, a compañías y bancos extranjeros por aceptar algún contrato o realizar transacciones financieras, expresión máxima de la Guerra económica contra el pueblo cubano.

Este artista formado gracias a la Revolución que ahora ataca con saña, a pesar de que le dio preparación profesional y múltiples oportunidades para demostrar sus capacidades, ahora expone en su misiva al Presidente yanqui sus verdaderas pretensiones al mejor estilo de lo que impuso la execrable Enmienda Platt, en la Constitución de 1901.

Para Cremata, Barack Obama “…viene a Cuba, como un Santa Claus sin barbas… sin trineo, ni venados, pero tañendo para nuestras almas y anhelos, las mismas campanadas de contento”.

Evidentemente Cremata no tiene ni memoria y menos aún cultura histórica, pues Obama lo que le ha dado al pueblo cubano es más limitaciones para su comercio exterior, con el objetivo de incrementar las penurias y que sea el mismo pueblo y gente como él los que soliciten a Estados Unidos la deseada Transición hacia el capitalismo, siguiendo el mismo principio que expresó la CIA en un informe ya desclasificado, donde exponen textualmente:

“El principal objetivo de Estados Unidos es completar el aislamiento económico, político y psicológico de Cuba […] Estas medidas han sido, en buena parte, responsables de las actuales dificultades económicas de Castro, pero pudieran adoptarse nuevas y eficaces medidas de guerra económica”.

A su vez, académicos del Council and Foreign Relations de Estados Unidos en sus propuestas para cambiar la política hacia Cuba, afirman:

“La oposición de EE.UU. a la Revolución cubana y el apoyo a la democracia y al desarrollo en este hemisferio, lograron frustrar las ambiciones cubanas de expandir su modelo económico e influencia política”.

¿Sabrá Cremata que Obama desde el 2009 hasta la fecha, ha impuesto 47 multas a compañías y bancos por violar las regulaciones aprobadas contra Cuba, por un monto ascendente a 14 mil 396 millones 357 mil 471 dólares?

Lo más seguro es que esa información no le interese, pues según apunta en su Carta abierta, lo que él desea que Obama le traiga es un CAMBIO, “porque los revolucionarios se resisten a la novedad, la variedad, la tolerancia, la transformación y le tienen pánico al salto”.

Es tal su ignorancia histórica que no sabe lo que era la Isla antes de 1959 y esos a los que denomina “revolucionarios con pánico al cambio”, fueron precisamente los que hicieron posible que él fuera hoy un profesional capacitado y mantenga su calidad de vida, sin gastar un solo centavo, así como tener una amplia filmografía que jamás con el sistema anterior hubiese soñado, porque en esa época no existían en Cuba escuelas superiores de arte y menos de cine.

A Cremata, “el preocupado” por el futuro de Cuba, solo le interesa que, en la Base Naval Yanqui enclavada en la provincia de Guantánamo, a la que denomina como “el único retazo de su tierra “libre”, exista una zona comercial, pero no exige que le sea devuelta a los cubanos, y por eso es que en tono de súplica pide al presidente Obama que:

“Abra un mercado, una zona franca…hágale la competencia a la zona en desarrollo del puerto del Mariel… Que entren por allí sus mercancías, para adornar los biseles de la cuna de la Revolución que está tan cerca. Que haya IKEA, Home Depots, Costcos, Palacios de los Jugos, teatros, museos, cines, muchas tiendas y variados comercios”.

El huérfano ingrato que lo tuvo todo gracias al sistema socialista que ayudó a su madre a educar a tres hijos, viuda precisamente por una despiadada acción terrorista diseñada por la CIA, como fue la voladura de un avión civil cubano en el que su esposo formaba parte de la tripulación que murió junto a 73 pasajeros, cuyo responsable del crimen reside en Miami protegido por Obama, termina su Carta abierta solicitándole al Presidente:

“…durante su visita a La Habana, interceda con las autoridades para que se expandan, con su venia, aún más oportunidades para forjar y procrear ideas, libremente, sin tantas trabas frustrantes”.

Si los que le defendieron a capa y espada aún creen que Cremata tiene la razón, evidentemente se han pasado a las filas de los que sueñan que una Cuba mejor es solo posible bajo la dominación de Estados Unidos, desconociendo lo que realizan contra la Revolución, tal y como afirma la CIA en sus propios documentos.

En las posiciones de Cremata están vigentes las ideas de José Martí cuando afirmó:

“Solo el que desconozca nuestro país, o las leyes de formación y agrupación de los pueblos, puede pensar honradamente en que el anexionismo es la solución: o aquel que ame a los Estados Unidos más que a Cuba”.

Anuncios