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Crónicas de Calle: ¡Bienvenido, Obama, Welcome!

Tomado de Cubasí
El ciudadano de a pie sabe (o al menos intuye) la importancia y la simbología de la próxima visita del presidente estadounidense, Barack Obama. CubaSí recopila algunas crónicas callejeras…

En la parada frente al hospital Hermanos Ameijeiras dos señoras de mediana edad conversaban:

—¿Habrá movilización para el recibimiento de Obama?

—¿Cómo que movilización?

—Sí, se va a ubicar a la gente a los dos lados de la calle cuando él pase en el carro.

—Ay, hija, eso no se hace desde hace siglos. Nada más que con los Papas. La última vez que yo fui a una movilización de esas fue cuando vino Gorbachov.

—Ay, qué lástima. Yo tenía esperanza de que me dieran una banderita americana. Yo las colecciono, tengo de casi todos los países de América, pero me falta la de Estados Unidos.

—Pues me parece que te vas a quedar con las ganas, mi amor. Pero pregunta, a lo mejor las venden por ahí. En los merolicos venden cualquier cosa.
***
Mi vecino está exultante por la visita del presidente de los Estados Unidos. El día que dieron la noticia, me detuvo a la salida de mi casa:

—Yo pensé que me iba a morir sin ver a un presidente americano de frente a frente, cara a cara…

—Bueno, ¿y cómo sabes que lo vas a ver frente a frente?

—Dicen que él quiere conversar con la gente en la calle, solo es cuestión de averiguar a dónde va y esperar a que salga.

—La cosa es que te enteres del lugar a donde va a la hora justa de que esté allí.

—Eso se corre, muchacho. Tú verás que hasta le doy la mano.

—¿Y qué le vas a decir?

—La verdad es que no sé. Quizás a esa hora solo me dé por decirle “welcome”.
***
Para los que desconfían del nivel de instrucción e información de los cubanos, esta conversación tuvo lugar en otra parada de ómnibus:

—¿Y si no sale Hillary presidenta, si sale un republicano, virarán todo para atrás?

—Lo dudo mucho. Fíjate que en los debates para las elecciones apenas se habla del tema Cuba. Claro que ese es un tema menor, si te pones a ver las cosas que se están discutiendo ahora mismo en los Estados Unidos. Pero es un tema crucial en las relaciones con América Latina. El restablecimiento de las relaciones con Cuba fue una medida muy popular allá, hasta el punto de que los republicanos prefieren no hablar de eso en sus mítines. Ellos dirán cualquier cosa, pero la verdad es que el costo político será muy alto si deciden dar marcha atrás. Y eso lo sabía muy bien Obama…

Y yo escuchándolo, con la misma atención con que escucho a los comentaristas que respeto.
***
Los chistes de Facebook:

Alguien colgó una foto de dos maracas con el sobrio peinado de Obama en la parte superior. Debajo escribió:

“Marackas Obama: repartirán 20 por cada CDR cuando venga el presidente”.
***
Mi hermano me preguntó si era la primera vez que venía un presidente estadounidense a Cuba.

—Yo recuerdo que vino Carter, pero ya no era presidente.

En 1928 vino el republicano Calvin Coolidge, invitado por Gerardo Machado a la VI Conferencia Internacional de Estados Americanos. Ese viaje tuvo algunas curiosidades: fue la única vez que Fulano salió de los Estados Unidos en su calidad de presidente. Como regía la Ley Seca en su país, Coolidge se las arregló para rechazar un daiquirí dándole la espalda al camarero. Y cuando regresó a su país, se enteró de que Machado había decidido nombrar una calle con su nombre.

—Bueno —ríe mi hermano—, Obama no recibirá ese honor y seguramente se tomará su traguito…
***
—¿Quiere que le diga cuál es el mayor aporte de los americanos a la cultura nacional? —me pregunta un chofer de máquina de alquiler.

Intuyo la respuesta, pero me hago el tonto:

—No, no tengo la menor idea.

—¡El almendrón! Cuando Obama venga deberían darle una vuelta por La Habana en una máquina americana. Pero no en una de las lujosas, sino en una de estas, de las que andan por puro milagro.
Y todos los pasajeros le celebran la ocurrencia.
***
A la vecina del tercer piso le da lo mismo la visita de Obama.

—¿Qué me va a traer? ¿Me va a regalar una Coca Cola?

—Bueno, Fulana —trato de poner las cosas en contexto—; esa visita va más allá de algo tan elemental como regalarte una lata de Coca Cola.

—Por eso mismo, no me interesa. Por mí que venga Obama y la mujer de Obama y toda la familia. ¡Yo voy a tener que seguir comprando la TuKola a 50 centavos CUC!

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