Malmierca y Pritzker, cruce de palabras en el Departamento de Comercio (+ Fotos y Video)


La Secretaria Penny Pritzker es la primera que entra a la Biblioteca del Departamento de Comercio, donde ya esperan los integrantes de las delegaciones oficiales que asisten alsegundo Diálogo Regulatorio Estados Unidos-Cuba, organizado por los Departamentos de Comercio y del Tesoro en Washington. A unos pasos de distancia, avanza Rodrigo Malmierca, el Ministro del Comercio Exterior y la Inversión Extranjera.

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En este preámbulo de la reunión que durará dos días, la prensa solo escuchará los discursos de ambos, en un ambiente de respeto, pero cada uno colocando sobre la mesa las diferencias. La Secretaria de Comercio, directa, dice que las medidas de su administración para Cuba avanzarán “si hay cambios específicos de su lado”.

Malmierca, que ha brillado aquí por su capacidad de improvisar el discurso en inglés, la agudeza de sus argumentos y las bromas con los periodistas, también habla claro: las medidas estadounidenses, bien recibidas por Cuba, “son insuficientes”. Y pone como ejemplo la imposibilidad de utilizar el dólar en las transacciones financieras internacionales, un aspecto que no está codificado en la legislación del bloqueo. Es decir, el Presidente puede quitar este obstáculo que afecta a la Isla y a los empresarios estadounidenses.

Ambos hablan, como decimos los cubanos, sin que les quede nada por dentro. Exponen los puntos de vista de los dos gobiernos, pero a la vez maniobran amablemente, sin palabras altisonantes. Hay otra similitud: tanto Pritzker como Malmierca parecen llevar en el ADN la capacidad negociadora. El cubano, además de su extensa hoja de servicio en la diplomacia, es el hijo de Isidoro Malmierca, ex Canciller, quien sustituyó al mítico Raúl Roa en la cartera de Relaciones Exteriores.

Perteneciente a una histórica y rica familia judía de Chicago, la Secretaria de Comercio es presidenta de la junta y ejecutiva principal de la firma PSP Capital Partners, además de miembro del equipo directivo de Hyatt Hotels Corporation, la cadena hotelera cofundada por su padre. A sus 56 años acumula una fortuna personal de 1 850 millones de dólares y está considerada entre los 300 estadounidenses más ricos.

Desde esas alturas y porque el ambiente en Washington es propicio para avanzar lo más que se pueda este año en las relaciones con Cuba, los dos están optimistas y así lo expresan. Se permiten, incluso, cariñosas digresiones sobre el clima: frío en Washington; cálido en La Habana. El cubano reconoce que “el calor con que nos han recibido ha contribuido a derretir ese frío intenso” de Washington. ”Estados Unidos quiere hacer negocios en Cuba”, reitera Pritzker, mientras Malmierca responde del otro lado de la mesa: Cuba, también, pero con soberanía. Y este, dice Malmierca mirando directamente a los ojos pardos de la Secretaria, “es un camino sin retorno”.

A continuación, transcribimos las palabras de ambos líderes, con versión no oficial al español de Cubadebate 

Malmierca: Las medidas de EEUU son positivas, pero no suficientes

Quiero agradecerle a la Secretaria Pritzker por la invitación y por esta oportunidad de dialogar, como la tuvimos ante el Canciller hace unos pocos meses en La Habana, y creo es una muestra de la voluntad de dialogar y conocernos mejor, y crear condiciones para poder avanzar en las relaciones económicas fundamentales entre ambos países.

Es cierto que llegamos a Washington en medio de una nevada, pero el calor con que nos han recibido ha contribuido también a derretir ese frío intenso. Creo que vamos a tener una buena reunión.

El 17 de Diciembre de 2014, cuando los Presidentes Barack Obama y Raúl Castro, simultáneamente, anunciaron su decisión de avanzar en las relaciones diplomáticas y en el proceso hacia la normalización de los vínculos entre Cuba y Estados Unidos, no solo ocurrió un acontecimiento histórico. Se abría un nuevo camino por el cual estamos ahora transitando.

Y este camino, obviamente, no va a ser un camino fácil. Tenemos que tratar de eliminar esos obstáculos, el mayor de ellos el bloqueo diplomático, comercial y financiero que por más de 50 años hemos tenido.

Si nosotros analizamos las medidas que ya en tres ocasiones Obama ha aprobado para tratar de aliviar los efectos del bloqueo, llegamos a la conclusión de que son medidas positivas, que van en la buena dirección, pero también tenemos que reconocer que no son suficientes. Los temas más esenciales del bloqueo se mantienen vigentes.

Estamos conscientes de que el bloqueo solo podrá ser eliminado totalmente a través del Congreso de los EEUU, porque hay leyes que están vigentes e impiden al Ejecutivo tomar todas las decisiones. Pero también sabemos que el Ejecutivo tiene amplias prerrogativas, y que hay importantes temas que podrían ser objeto de decisiones que permitirían avanzar en el desmontaje de este.

No somos ingenuos; sabemos que todo esto plantea problemas políticos para la administración, especialmente en un año electoral. Pero hay un fuerte apoyo no solo en la sociedad norteamericana, sino en el Congreso, y por miembros del Congreso de ambos partidos, que le permite al Presidente tener una base de apoyo para poder seguir avanzando.

Les voy a poner un solo ejemplo de un tema que nos afecta. La prohibición del uso del dólar en las transacciones financieros. Esto nos afecta no solo en operaciones con empresas norteamericanas, sino con empresas de cualquier parte del mundo. El hecho es que la persecución en el aspecto financiero a cualquier operación cubana tiene un efecto disuasivo muy fuerte en los bancos a nivel internacional.

Un solo dato. Después del 17 de diciembre de 2014, se han aplicado por agencias federales y estaduales de EEUU seis multas a instituciones bancarias internacionales, por un monto total de más de 2 mil millones de dólares.

En fin, yo comparto el optimismo de la Secretaria Pritzker. Pienso que el diálogo que vamos a sostener hoy y mañana nos va a permitir continuar avanzando, conociéndonos mejor. Pero tenemos muchos problemas por resolver. Nuestra delegación, que es una delegación amplia, en donde hay no sólo personal del Ministerio del Comercio Exterior y la Inversión Extranjera y la Cancillería, sino también representantes del sector bancario y del sector empresarial cubano, también trajimos al Presidente de la Cámara de Comercio, están en la mejor disposición de trabajar de manera constructiva con la contraparte estadounidense.

La Secretaria se refirió al tema del VII Congreso del PCC y quiero darle algunas informaciones sobre eso. Como ella ya conoce, porque es un tema que conversamos con amplitud en La Habana, Cuba ha emprendido un amplio proceso de transformaciones económicas dirigido a actualizar nuestro modelo económico. Es un proceso complejo porque son muchas las transformaciones y es difícil imaginar qué hay que hacer, pero es mucho más difícil implementar las decisiones que hayamos tomado. La mayor complejidad es que queremos que todos estos cambios se introduzcan sin afectar a la población, no queremos aplicar medidas de choque o medidas que puedan tener un efecto negativo.

El VII Congreso esencialmente va a ser un Congreso de continuidad del VI Congreso. En primer lugar, vamos a analizar los resultados en la implementación de los lineamientos que fueron aprobados en el VI Congreso. En el segundo lugar, vamos a trabajar en el estudio y posible aprobación de la conceptualización del modelo económico cubano que hemos adoptado y en tercer lugar vamos a trabajar sobre el plan de desarrollo económico hasta el año 2030, un plan de largo plazo.

Nosotros queremos en ese plan dejar bien definidos cuales son los sectores priorizados y cuáles son los ejes transversales que tienen que ver con el desarrollo del país a largo plazo. Quiere decir que vamos a trata de seguir consolidando lo que ya decidimos, que es un camino sin retorno. Estamos convencidos de que estos cambios son necesarios para lograr que la economía cubana sea más eficiente y eso incluye la separación de las funciones estatales de las funciones empresariales. Eso incluye el papel que el mercado tiene que jugar en nuestra economía y también incluye, solo estoy mencionando algunos aspectos, el papel de la inversión extranjera en el desarrollo económico del país.

Todas estas medidas que estamos tomando y que decidimos de manera soberana mucho antes del 17 de diciembre de 2014, estoy seguro que -de alguna manera- contribuyen también a que sean más factibles las decisiones que estamos tomando de manera conjunta.

Ayer, nuestra delegación tuvo un día bastante ocupado. Tuvimos varios encuentros con empresarios y el denominador común en todos estos intercambios es que las empresas de EE.UU. esperan que nosotros creemos las condiciones para poder tener resultados. Y yo estoy -repito- muy optimista pienso que el trabajo que nuestros expertos van a desarrollar hoy y mañana va a ser una efectiva contribución para que alguna de las ideas que hemos intercambiado se hagan realidad y algunos negocios también sean implementados.

Aprovecho para reconocer aquí públicamente el esfuerzo que expertos de ambas partes han realizado, creo que han trabajado con mucha profesionalidad y le agradezco nuevamente por la invitación y por la amabilidad con la que nos han tratado aquí.

Muchas gracias.

Pritzker: La reunión de hoy nos brinda la oportunidad de avanzar

El diálogo sobre los reglamentos tienen como objetivo facilitar una aplicación más eficaz de las nuevas políticas de Estados Unidos hacia Cuba. Ministro Malmierca, apreciamos enormemente que usted y su equipo hayan viajado a Washington esta semana – especialmente en febrero, cuando está tan frío y triste afuera. ¡Después del invierno que hemos tenido aquí en DC, sin duda podría usar parte de su sol de La Habana!

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento por acoger nuestra reunión inaugural, altamente informativa, en octubre pasado. Preveo que la reunión de hoy será igualmente productiva. Nuestras actualizaciones reglamentarias anteriores y estos cambios actuales están destinados a aumentar el nivel de vida de la población cubana y posibilitar el uso de Internet para innovar, aprender y expresarse.

Nuestros cambios más recientes también proporcionan a las empresas estadounidenses más oportunidades para hacer negocios en Cuba, incluyendo a las empresas estatales, si dicha empresa cumple con las necesidades de la población cubana. Tomados en conjunto, los cambios regulatorios que el gobierno de los EE.UU. ha hecho permiten el comercio y el compromiso económico en una amplia gama de áreas, desde la protección del medio ambiente y la eficiencia energética; telecomunicaciones; producción agrícola; prevención de desastres; educación; y bienes de consumo que permiten proveer suministros y equipos necesarios a los empresarios del sector privado, que representan una parte cada vez mayor de la economía cubana.

En los últimos meses, mi equipo se ha reunido con los líderes de negocios de todo nuestro país. Está claro que quieren hacer negocios en su país. En tan sólo 2015, (Departamento de) Comercio emitió 490 autorizaciones por un total de $4.3 mil millones, un incremento de casi 30% del volumen de años anteriores. En 2016, el Comercio ya ha emitido 28 autorizaciones por valor de unos $ 300 millones, en tan sólo los primeros 40 días, más o menos, del año. Claramente, el interés en hacer negocios en Cuba es alto.

Continuaremos llevando a cabo una amplia difusión a las empresas y otras partes interesadas para asegurar que entienden cómo estos nuevos cambios regulatorios funcionan y lo que les permiten. Vamos a continuar estos esfuerzos, porque queremos que nuestros grupos de interés aprovechen esta nueva oportunidad. Pero necesitamos la ayuda de la parte cubana. Las empresas estadounidenses que están tratando de hacer negocios en su país siguen enfrentando desafíos. Algunos de los obstáculos están relacionados con temas que hemos discutido antes. Ellos incluyen el requisito de que las empresas extranjeras contratan a los cubanos a través de organizaciones estatales; problemas para llegar a la gente en su gobierno para discutir oportunidades de negocio; y dificultades para identificar y acceder a las leyes y regulaciones cubanas pertinentes. La reunión de hoy nos brinda la oportunidad de avanzar en estas y otras cuestiones.

En concreto, vamos a estimular a nuestros equipos a hacer frente a las preocupaciones del sector privado estadounidense, discutir cómo nuestros recientes cambios normativos se pueden implementar con mayor eficacia, y aprender más sobre la economía cubana. Nuestras reuniones de octubre del año pasado nos dieron una comprensión más profunda de cómo funciona el sistema, y estamos deseosos de obtener mayor conocimiento hoy y en los próximos meses.

También estamos interesados en escuchar acerca de los nuevos cambios en las regulaciones empresariales y comerciales de Cuba, así como los cambios que se pueden considerar en el próximo congreso del partido. Nuestra esperanza es que estas discusiones nos permitan identificar áreas en las que las empresas estadounidenses puedan utilizar licencias de Comercio o del Tesoro o autorizaciones generales para hacer más negocios en Cuba.

Nuestros cambios normativos no están destinados a fomentar una respuesta recíproca. Dicho esto, sin cambios específicos de su lado que permitan al sector privado participar, nuestros cambios no desbloquearían las oportunidades para el pueblo cubano que tantos de nosotros esperamos ver. Para aprovechar este momento y empezar a construir una relación entre nuestras naciones, es importante que veamos cambios en las políticas concretas que permitan que sea más fácil para las empresas estadounidenses capitalizar nuestros cambios regulatorios. Tales cambios demostrarían el compromiso de Cuba en aumentar los lazos comerciales con los Estados Unidos para el beneficio del pueblo cubano.

Espero que las discusiones entre los expertos en los próximos dos días allane el camino para el progreso, y cree más prosperidad para el pueblo de Cuba y los Estados Unidos y más oportunidades en nuestra gente para llegar a conocernos unos y otros.

Este es un momento extraordinario. Nuestros países están logrando progresos, como lo demuestra el acuerdo bilateral de aviación civil firmado ayer, pero tenemos mucho por hacer. Nuestro trabajo aquí hoy y en el próximo año, debe darle forma no sólo al avance de la relación comercial entre EE.UU.-Cuba, sino también al futuro económico de millones de cubanos limitados por décadas de aislamiento. Esta es verdaderamente una oportunidad histórica, y espero poder aprovechar este momento juntos.

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